Sherlock: versión 2.0 de un personaje anterior

Es un hecho poco conocido para muchos que Sherlock Holmes en realidad, es la versión, por decirlo de alguna manera, “mejorada o exitosa” de un personaje creado mucho años atrás por Edgar Allan Poe, llamado Chevalier Auguste Dupin, normalmente conocido como C. Auguste Dupin, es un detective de ficción. Dupin hizo su primera aparición en “Los crímenes de la calle Morgue” (1841) de Poe, considerado el primer relato policial. Vuelve a aparecer en “El misterio de Marie Rogêt” (1842) y en “La carta robada” (1844).

Dupin es generalmente reconocido como el primer detective en la ficción. El personaje sirvió como prototipo para muchos otros que fueron creados más tarde, incluyendo a Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle y Hércules Poirot de Agatha Christie.

Doyle una vez dijo: “Cada uno [de los relatos policiales de Poe] es una raíz de donde se ha desarrollado una literatura completa… ¿dónde estaban las historias de detectives hasta que Poe sopló sobre ellas el aliento de la vida?”

Hay algunas retoricas que se volvieron parte del las novelas policiales a partir de este personaje creado por Poe, como: el excéntrico pero brillante detective, el policía incompetente, la narración en primera persona por un amigo cercano. Dupin también inicia el mecanismo de narración donde el detective anuncia su solución y luego explica el razonamiento que lo condujo a ello. Al igual que Sherlock Holmes, Dupin usa su considerable destreza y observación para resolver crímenes.

Aunque en definitiva podemos agradecer el género policial tal como se ha desarrollado hasta ahora, no puedo dejar de mencionar que Dupin, también tiene un antecesor con características muy similares llamado Porfiry Petrovich, personaje que podemos encontrar en “Crimen y Castigo” de  Dostoevsky.

La destreza deductiva del Dupin se ve por primera vez cuando parece leer la mente del narrador, logrando esto al seguir el hilo de la conversación de los anteriores quince minutos. El método de Dupin es identificarse con el criminal y adentrarse en su mente. Sabiendo cómo piensa un criminal, él puede resolver cualquier crimen. Con este sistema, combina la lógica científica con la imaginación artística. Como un verdadero observador, presta especial atención en aquello que nadie nota, como la indecisión, impaciencia o una casual o involuntaria palabra. Dupin es retratado como una deshumanizada máquina de pensar, un hombre cuyo único interés es la lógica pura.

Dupin no es un detective profesional y sus motivaciones para resolver los misterios cambian a través de los tres relatos. Haciendo uso del raciocinio, combina su considerable intelecto y creatividad, incluso poniéndose a sí mismo en la mente del criminal. Estos talentos están tan desarrollados que parece leer la mente de su amigo cercano y acompañante, el narrador anónimo de las tres historias. Los dos se conocieron por accidente mientras buscaban “el mismo raro y extraordinario libro” en una oscura librería de París.Esta escena y la búsqueda de ambos personajes para encontrar un libro oculto sirve como metáfora para representar el descubrimiento. Dupin es aficionado a los enigmas, acertijos y jeroglíficos.

En “Los crímenes de la calle Morgue”, Dupin investiga el asesinato de una madre y su hija en París. El mismo personaje investiga otro asesinato en “El misterio de Marie Rogêt”. La historia se basa en la verdadera historia de Mary Rogers, una vendedora de cigarros de Manhattan cuyo cuerpo fue encontrado flotando en el Río Hudson en 1841.

La aparición final de Dupin, en “La carta Robada”, pone en relieve una investigación sobre una carta que le fue robada a la reina de Francia. Poe calificó a esta historia como “quizá, mi mejor historia del raciocinio”.

A lo largo de las tres historias, Dupin recorre tres escenarios. En “Los crímenes de la calle Morgue” recorre las calles de la ciudad; en “El misterio de Marie Rogêt” está al aire libre, en un descampado; y en “La carta robada”, en un encerrado espacio privado.

El personaje también enfatiza la importancia de leer y escribir: muchas de las pistas provienen de leer los periódicos o de reportes escritos por el Prefecto. Este mecanismo llama la atención del lector, quien sigue adelante buscando las pistas por cuenta propia.

Para concluir, se debe agradecer a Poe la invención de un género nuevo, con recovecos, pasajes emocionantes, ejercicio mental, y la entrega de personajes que hasta la fecha siguen vigentes como Holmes, a quien en su primera historia “Estudio en escarlata” (1887), el Doctor Watson lo compa con Dupin, a lo que éste responde: “no hay duda de que crees que estás halagándome… En mi opinión, Dupin era un tipo bastante inferior”,a pesar del hecho de que este detective está claramente inspirado en el otro.

 

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